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Martes, 10 de octubre de 2017 
El Mercurio
"El gobierno venezolano debe cumplir con las obligaciones que emanan de los tratados"
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El ministro afirma categórico: "Tenemos una obligación de hablar y colaborar, y eso no constituye una violación del principio de no intervención". 

En los pasillos del Hotel Hilton, en la isla de Malta, el canciller Heraldo Muñoz era reconocido como uno de los impulsores de la conferencia Nuestro Océano y sostuvo distintos encuentros. Uno de ellos, con la alta representante de la Unión Europea para las relaciones internacionales, Federica Mogherini, con quien abordó la situación de Venezuela.

Antes de que emprendiera su regreso a Chile, el canciller dio una entrevista a "El Mercurio", en la que ahondó en el rol garante que tendrá el país en la crisis venezolana y las complejidades que implica.

-Usted ha señalado que "lo que Chile no quisiera es ser parte de un proceso que sea simbólico y que no tenga efectos reales para una salida democrática para el restablecimiento constitucional-democrático quebrantado en Venezuela". ¿A qué se refería con esa afirmación?

-Ha habido intentos fracasados de diálogo para una salida política a la crisis profunda que sufre Venezuela. No queremos repetir esas experiencias que, para la oposición, han constituido dilaciones y promesas incumplidas. Aceptamos ser parte de este grupo de países facilitadores o "garantes", como algunos dicen, porque los líderes de la oposición nos pidieron participar y el gobierno de Caracas manifestó su conformidad. Pero si no hay una agenda clara y condiciones mínimas, evidentemente se hace difícil juntarse. Es decir, un diálogo que sea simplemente sentarse a una mesa, sin agenda consensuada y sin materias ya trabajadas, no tiene sentido. Llevaría a la frustración definitiva de las dos partes y de la comunidad internacional.

A ello, Muñoz agrega que ha hablado casi a diario con los líderes opositores y con el canciller venezolano. Y agrega: "Hasta ahora no se han concretado las condiciones para un diálogo formal y público, que derive en el restablecimiento del orden constitucional democrático en Venezuela".

-¿Qué opina de las críticas que ha recibido Chile por parte de Nicolás Maduro, al exponer este tipo de argumentos?

-Hemos recibido más de media docena de notas de protesta, algunas ad hominem , provenientes del gobierno del Presidente Maduro. Y las críticas verbales han sido muchas más. Pero lo que Chile expresa es que el gobierno venezolano debe cumplir con las obligaciones que emanan de tratados y declaraciones suscritas por Venezuela, sobre el respeto a la democracia y los derechos humanos. Los venezolanos deben resolver su futuro, pero en estos tiempos la comunidad internacional no puede permanecer indiferente.

-¿A qué se refiere?

-Tenemos una obligación de hablar y colaborar, y eso no constituye una violación del principio de no intervención o "injerencismo", según el término que usa el gobierno venezolano. La evolución del derecho internacional de los Derechos Humanos establece que no constituye intervención defenderlos y promoverlos en cualquier lugar del mundo. Además, observamos a menudo que ciertos países opinan sobre la política interna venezolana y el gobierno de Maduro no dice nada. El caso más notable, y único en el mundo, fue cuando el gobierno de Bolivia apoyó públicamente la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela de disolver la Asamblea Nacional, elegida democráticamente. Nunca escuché una crítica al respecto de la autoridad venezolana.

-¿Cómo definiría el rol mediador que tendrá Chile en el proceso de diálogo entre el gobierno de Maduro y la oposición?

-Chile y México han pedido claridad a las partes sobre los que serían los términos de referencia de nuestra participación en el diálogo. Se nos ha dicho informalmente que se desea que seamos "testigos" y "garantes" de los eventuales acuerdos ante la comunidad internacional.